Xolo Díaz y el corazón de mamut
— ¿Quién anda ahí? ¿Qué quieres? Entre las diminutas olas que lamían la orilla, una adolescente con una daga negra en su mano lo miraba fijamente. El agua le llegaba hasta la cintura. Al instante, a Xolo se le puso la piel de gallina. La figura habló: —Me llamo Ánaka. Y si vuelves a tocar a Baku, voy a matarte, destriparte y comerte de un bocado a la vez. ¿Me entiendes?
Para asistir a este evento, es necesario estar registrado. Por favor, complete su registro en el siguiente enlace: